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We are pleased to offer this Spanish translation of our Human Trafficking 101 for Service Providers.  Many thanks to Natalia Guevara (www.NataliaGuevaraTranslations.com) for her high quality translation services and the National Hispanic/Latino Addiction Technology Transfer Center for reviewing her work.

Trata de Personas 101: Guía para Proveedores de Servicios

Hoy, veintisiete millones de personas están esclavizadas. ¡Eso es más que en cualquier otro momento en la historia! La trata de personas es la esclavitud moderna, y ocurre en todas partes del mundo, inclusive en nuestros propios vecindarios. Según el último informe de las Naciones Unidas, la trata de personas es el segundo crimen organizado más grande del mundo, y recaudó más de $33 billones el año pasado. Eso es más que las ganancias de Apple, Nike, Reebok, y Google juntos. La trata de personas es victimización que implica trabajo y sexo. La víctima no tiene que ser físicamente transportada de un lugar a otro (como si fuese un «tráfico» de personas) para que el crimen tenga esta definición.

Ejemplos de trata laboral en Maryland incluyen el trabajo de migrantes, la esclavitud por deuda, la servidumbre doméstica, la recolección de cangrejos, el trabajo de aquellos en la industria de pollo, y el uso de trabajo no remunerado en las industrias de servicios de hotel y comida.

La definición federal de tráfico sexual es el reclutamiento, retención, transporte, provisión u obtención de una persona menor de dieciocho años con el propósito de cometer un acto sexual comercial provocado por la fuerza, fraude o coerción. Ejemplos de fuerza, fraude o coerción incluyen palizas, agresión sexual, encierro, empleo falso o engañoso, matrimonio o promesas falsas, mentiras, coacción mediante amenazas directas o implícitas a la familia, coacción mediante amenazas directas o implícitas de proceso penal o deportación, y drogas.

Los actos sexuales comerciales pueden incluir prostitución, bailes exóticos, y pornografía. El perfil de las víctimas de tráfico sexual es complejo. La mayoría son adolescentes que han sido víctimas de algún tipo de abuso, especialmente abuso sexual en sus casas, que se han escapado o fueron «desechadas», y que han sido reclutadas a «la vida» por un proxeneta o madame. («La vida» y «el juego» son lo que las víctimas adolescentes y sus abusadores llaman al tráfico sexual de adolescentes en los Estados Unidos).

En Maryland, doce años es la edad promedio de menores que ingresan a la prostitución. El proxeneta «las introduce» a través de violación o violencia, y a veces ya han sido «entregadas», un término que se usa la primera vez que un padre o tutor expone a la víctima a la prostitución. Los traficantes suelen utilizar drogas para controlar y coaccionar más eficientemente a las víctimas; por lo que muchas de ellas tienen problemas de dependencia química. Muchas de estas víctimas fueron atrapadas en esta vida porque estaban buscando una «familia», y lamentablemente muchas de ellas se refieren a sus proxenetas como «novio» o «papi».

Los proxenetas explotan esta situación y mantienen a las muchachas «bajo control» a través de una combinación de amor y miedo, un proceso conocido como «vinculación traumática». Al igual que el síndrome de Estocolmo, este fenómeno causa que las víctimas se vuelvan extremadamente leales a sus abusadores o secuestradores. Además, los traficantes aíslan a sus víctimas e incluso pueden recurrir a hacer amenazas contra los niños de la víctima o su familia. El abuso físico y mental incesante recibido por parte del traficante y los compradores provoca problemas de salud mental, como el trastorno por estrés postraumático, el trastorno bipolar, el trastorno de ansiedad y la depresión.

Muchos de los proveedores de servicios pueden ya haber tenido, sin saberlo, a víctimas de tráfico sexual como clientas. Estas clientas a veces suelen ser problemáticas, no comparten su vida con facilidad y están particularmente avergonzadas de su vida en la prostitución. ¿Cómo podemos ayudar a estas víctimas? Las adolescentes víctimas de tráfico sexual se niegan a verse como víctimas y a veces rechazan la ayuda. A las víctimas de trata a menudo se les ha influenciado para hacerles creer que «la vida» que llevan la eligieron ellas mismas y que le pertenecen a su traficante. Por lo tanto, pueden tener una actitud de desconfianza hacia cualquiera que no forme parte del «juego». Por esta razón, los proveedores de servicios necesitan acercarse a las víctimas con mucha comprensión y paciencia. Las víctimas de tráfico sexual necesitan una atención más amplia al principio de su recuperación. Es necesario el apoyo basado en la fortaleza, en el cual el proveedor de servicios se concentra en la fortaleza de la clienta y en su capacidad de adaptarse y de sobrevivir bajo condiciones extremas.  La perspectiva de las fortalezas acentúa las capacidades, talentos, aptitudes, posibilidades, visiones y esperanzas de la individua.

Los conceptos clave incluyen tomar control, resistir y pertenecer a un grupo o comunidad viable. Algunas fuentes importantes de fortaleza son las historias personales y culturales, las narraciones y las tradiciones. Por lo tanto, es prudente comenzar a capacitar a estas víctimas ayudándoles a establecer metas pequeñas y alcanzables, tales como tomar una ducha todos los días y comer por lo menos dos veces al día, y luego enviar un mensaje al proveedor de servicios al haber terminado la tarea acordada.

Otro paso fundamental para la recuperación de estas víctimas es tener varios proveedores de servicios que colaboren para crear y poner en práctica el plan de tratamiento de la clienta. Estos proveedores deben generar confianza y respeto en la víctima en las primeras semanas, y la clienta debe creer que los proveedores estarán disponibles para ayudarla durante sus luchas. Para proporcionar el mejor nivel de atención es importante que todos los proveedores involucrados en un caso particular se comuniquen entre sí mientras la clienta esté presente.

A menudo las víctimas de tráfico sexual están acostumbradas a jugar el juego y pueden utilizar sus habilidades para poner a los proveedores de servicios uno contra el otro. La mayoría de estas clientas han perdido todo el sentido de esperanza y no creen tener futuro, o que podrían vivir una vida sana y productiva, por lo cual pueden responder a esfuerzos y ayuda de una manera manipuladora o destructiva. Por esta razón, las clientas necesitan saber que cada persona en el equipo está trabajando en conjunto con el único propósito de ayudarlas a tener un futuro mejor. La clienta siempre debe participar y ser incluida en todas las decisiones sobre su futuro.

Los proveedores nunca deben hacer promesas falsas o planes inseguros. Estas clientas vulnerables dejarán de aceptar los servicios si se sienten engañadas o usadas por el sistema. Este enfoque holístico ha sido implementado por La Casa Segura de la Esperanza (SHO Hope), una organización sin fines de lucro en Baltimore, que presta servicios a exvíctimas y víctimas actuales de tráfico sexual. SHO-Hope entrena a voluntarios para llevar a cabo iniciativas de divulgación en la comunidad en zonas conocidas por la prostitución, como por ejemplo la distribución de preservativos gratuitos o la oferta de evaluaciones médicas gratuitas para ayudar a superar el aislamiento que estas mujeres sienten a menudo. SHOHope también opera un centro de servicios situado en el suroeste de Baltimore, en la 901 Hollins Street, cerca del mercado Hollins, que proporciona a las clientas un espacio para ser valoradas, cuidadas y convertirse en parte de una comunidad que las acepte. A medida que las clientas se dan cuenta de su valor intrínseco, se les ofrece la cura para crecer y soñar de nuevo. Este centro las apoya y capacita para que alcancen sus metas y cambien sus vidas. Por último, SHO-Hope mantiene una línea telefónica 24 horas al día para mujeres que necesiten hablar con alguien y les recomienda el centro de servicios y otros servicios locales disponibles.

Más recientemente, SHO-Hope ha lanzado un programa piloto que une a víctimas de tráfico sexual con familias que las hospedan voluntariamente y han recibido capacitación especial y apoyo continuo, para proveer a las víctimas con sistemas de ayuda nuevos y saludables para poder crecer y comenzar a soñar de nuevo. Hasta la fecha, cinco familias han hospedado a cinco sobrevivientes de tráfico sexual, y mientras algunas de las clientas sólo se han quedado con sus familias por tres semanas, otras han permanecido con sus familias hasta nueve meses. Las cinco víctimas han vuelto a funcionar con éxito en la comunidad. Algunas han regresado a la escuela (tanto a la secundaria como al colegio comunitario) y otras han conseguido trabajos legítimos. Lo más importante, es que las cinco sobrevivientes han reportado que no tienen ningún deseo de volver a la vida de la prostitución, y todas planean mantenerse en contacto con las familias que las hospedaron después de que se muden.

Copyright 2012, Denene Yates. El artículo puede ser reproducido con reconocimiento y permiso del autor.